Salían estelas de hiel venenosas, me envolvían con sus destellan tes flagelos y sacudían el paraíso de mis sueños, era de noche, estaba des protegida, ni siquiera un conjuro me pasaba por la mente, ni una simple palabra, pero me abalancé sobre una espada que estaba clavada en la luna y la desenvainé frente a aquellos ojos, cuando quise cortar, un cielo se abrió y caí dormida.
Cuando abrí mis ojos, me asomé a su mirada y era tan angelical y esmeralda que ya no sabía ni que era lo que pasaba,. Aún recordaba lo de la noche anterior, hasta llegué a pensar que solo habían pasado unos cuantos minutos, pero todo era tan confuso que quizá fui presa de una horrible alucinación.
Marie Insane